La Flexibilidad para los occidentales

Nuestra cultura occidental está fuertemente cimentada sobre la cultura griega, y por supuesto la actividad física, es parte de esa cultura. Los griegos valoraban en el ejercicio físico, la velocidad, la resistencia o la fuerza, pero la flexibilidad no era una de sus debilidades. Sobre esos pilares hemos crecido.

Llegó la Edad Media, donde la persona que se movía era porque no tenía otro remedio, estaba muy mal visto, si te movías daba la impresión que tenías que trabajar para vivir. La flexibilidad era cosa de feriantes y gentes de “mal vivir” y se confunde con el contorsionismo.

Con la restauración de los Juegos Olímpicos, fueron incorporándose poco a poco los ejercicios de flexibilidad dentro de la rutina de los atletas, ya que se dieron cuenta de que evitaba lesiones. Esta es la razón principal que todavía perdura en la mentalidad occidental. Los ejercicios de flexibilidad de Occidente se realizan con carácter preventivo para evitar lesiones, o cuando ya te has lesionado como tratamiento terapéutico. Por esa vía se introduce la práctica de la flexibilidad , uniéndose al concepto de Salud, tanto preventivo como rehabilitador…y seguimos con esa fijación.

Afortunadamente, los Juegos Olímpicos nos sirvieron también para acercarnos a las culturas de los países orientales y su concepto global de la Salud. Los orientales tienen una forma de ejercitarse completamente diferente a nosotros desde sus orígenes. Se fijan en los movimientos de los animales, como ocurre con el yoga o las artes marciales. Los movimientos son lentos, incluso te quedas quieto, todo armonizado con la respiración y el control mental. Los orientales se dan cuenta de que, quien practica flexibilidad hace que se cuerpo esté fuerte y elástico además de sano.

El yoga físico, que es el que más se practica en occidente, se propagó gracias a personajes populares como Los Beatles o el violinista Yehudi Menuhin gran amigo del maestro Iyengar. Pero aún hoy, los principiantes se acercan a esta disciplina con cierto reparo, pues son dignos herederos de los griegos y necesitan un esfuerzo para superar sus prejuicios.

<< Inténtalo, abre tu mente, cambia tu “chip”. Busca en la flexibilidad una conciencia corporal, sensaciones y emociones y pon atención en observarlas. No la utilices solo como herramienta contra las lesiones, ganar flexibilidad es mucho más que eso>>

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